martes, 23 de junio de 2020

Similitudes

El pasado día 20, en un parque de la ciudad inglesa de Reading, un individuo de origen libio, ataca a varias personas con un cuchillo de grandes dimensiones, con el resultado de tres personas muertas y otras tantas heridas. La policía británica lo cataloga como “incidente terrorista”, incluso apuntan a problemas psiquiátricos del atacante.
Pero no, no está loco. En mi opinión, es un atentado en toda regla.

Y para hacer esta afirmación, me baso en una sola cosa: el atacante sabe cómo matar; apuñala en el cuello, debajo de las axilas y en la nuca, puntos todos letales. Es decir, está entrenado.

En abril de este año, un hombre armado con un cuchillo, mata a dos personas y hiere a otras cuatro, tres ellas de gravedad, en el centro de Romans-sur-Isère, en el sur de Francia.

El 2 de febrero, un hombre ataca a los viandantes en una concurrida calle comercial de la zona de Streatham, al sur de Londres, también con un arma blanca, con el resultado de dos muertos. También, el 29 de noviembre del año pasado, dos personas fueron asesinadas a puñaladas en Londres, por un pakistaní.

Salvando las distancias, se dan ciertas similitudes entre el islamismo y el COVID.

Amenazas latentes. Son amenazas ocultas; podremos dejar de percibirlas con el temor inicial, pero siguen ahí. El virus sigue entre la población, del mismo modo que el islamista vive mimetizado en la sociedad.

Recursos insuficientes. Los recursos de los servicios sanitarios no son suficientes para prevenir el contagio. Tampoco las fuerzas policiales son suficientes para prevenir la comisión de estos atentados. Ya no es fácil moverse con explosivos y el control de las armas es mucho más restrictivo, pero cómo controlar un cuchillo de cocina.. el arma mayormente utilizada para atentar.

Actitud preventiva. Es la totalidad de la población la que, con una actitud adecuada y preventiva, puede reducir el volumen de contagios a la mínima expresión. Del mismo modo que, es la población, adoptando medidas de autoprotección, la que puede reducir la casuística de víctimas ante las acciones terroristas.

Espacio-tiempo. ¿Dónde se recrea el virus? en las grandes concentraciones. ¿Dónde ataca el islamista? en las aglomeraciones.

Apunto un consejo en cada caso, para aquel que lo quiera aceptar.

Centros comerciales. Camina por los lados, juntos a las tiendas. El agresor busca el mayor número de víctimas, por tanto, ataca al centro (como ejemplo, en el ataque a Las Ramblas, todas las víctimas caminaban por el centro de la calle). Además, si escuchas disparos, gritos, tienes el escape fácil, al interior de la tienda. El agresor siempre continua la acción fuera, donde más víctimas se puede cobrar.

Concentraciones de población. Usa la mascarilla. Solo con este gesto, multiplicado por miles de usuarios, se salvarán muchas vidas.

Mantener una actitud preventiva, durante un tiempo, es fácil; lo complicado es mantener la alerta en el tiempo; para ello, hace falta ser muy disciplinados.

En Protección, decimos que el estado mental ideal es el de ALERTA RELAJADA. Hay que vivir sin temor, sin estrés, pero manteniendo un mínimo nivel de alerta, constante, que nos permita reaccionar ante cualquier contingencia.

Esta reflexión, aplica a ambas amenazas. Nos guste o no, es lo que nos toca vivir.



domingo, 14 de junio de 2020

Políticos Valientes


Estamos necesitados de políticos valientes; no podemos seguir por este camino de mediocridad.

No parece apropiado que un maestro de escuela esté al frente de la cartera de Fomento, o que un filósofo esté dirigiendo la Sanidad nacional; qué tal irían un ingeniero de Caminos o un licenciado en Medicina…

Estas personas tendrán su valor, sin duda, pero en su ramo. Hay otras formas de premiar la lealtad, sin implicar a los intereses y al bienestar de las personas.

De otros perfiles, actualmente al frente de algunos ministerios, ahorramos comentarios. Afortunadamente, se imponen la elemental prudencia y sentido común, y a los inútiles les han colocado en carteras insignificantes.

Pero no todo es malo; tenemos el polo opuesto en otras carteras de primer orden como Economía, o Seguridad Social, gestionadas por reputados economistas, con bagaje y demostrado buen hacer. Tranquilizador.
Centro el tiro en este Gobierno, por ser el vigente; con los anteriores, ha sido la misma dinámica.

El perfil apropiado para gobernar, en mi opinión, es el de directivos que vengan del sector privado; con nivel académico, trayectoria profesional, expertos en gestión y conocedores del mundo laboral y familiar. Esto se traduce en años y, consecuentemente, su paso a la política debería ser ya con cierta edad.

Pero conseguir buenos perfiles en política es complicado; un condicionante importante es el económico. Es inevitable que los directivos mejor preparados permanezcan en el sector privado, donde las condiciones salariales son sensiblemente mejores.

Es por esto que, la edad, es importante. El candidato en cuestión, tiene que tener su vida resuelta; nadie renuncia al bienestar de su familia.

El problema con el mediocre, es que entra en política para solucionarse la vida. Prueba de ello, es la indigencia intelectual y el esperpento que nos toca vivir cada día.

Y cuál es el atractivo del sector público para estos directivos? En mi opinión, hay dos factores que les pueden atraer: hacer el bien común y el prestigio.

A algunos de estos perfiles, en un momento de su vida, les aborda la necesidad de aportar, de poner su brillantez al servicio de la sociedad.

Y un aspecto determinante, es que no pierden un minuto en pensar cómo se van a enriquecer, no han venido a eso.
Pero, cómo revertir esta situación cuando, gran parte de los que tienen que acabar con la mediocridad, son los mediocres que se tienen que ir…

Solución: que la otra parte, los buenos políticos, sean valientes.